martes, 11 de agosto de 2026
Camino de San Bartolomé (IV), Bartolomé, santón agustino
Las IV Jornadas de divulgación histórica las cerramos recuperando el camino que seguían los padres agustinos desde La Laguna para alcanzar la costa tejinera tal y como describía Viera y Clavijo cuando narraba el periplo de la población lagunera tras la epidemia de landres de 1582.
En aquella epidemia fallecieron dos terceras partes de la población reuniéndose el Consejo por primera vez fuera de La Laguna en la ermita de San Gonzalo de Tegueste Nuevo, que si bien pertenecía a La Concepción en lo eclesiástico, en lo civil en cambio, pertenecía a Tejina. Esta ermita era una de las más antiguas de la comarca. El dominico Gonzalo de Amarante recién beatificado durante la conquista fue una devoción característica de estos primeros portugueses que se asentaron en la isla. Creemos poder ubicarla en tierras de los LLarena, en la unión de los barrancos del Infierno y de las Cuevas, el barranco que nos lleva a Jover, propiedad que desde fechas tempranas estaban vinculadas a los padres dominicos de Nuestra Señora de la Candelaria .
Cuando Alonso Fernández de Lugo conquistó la isla de Tenerife le acompañaron dos agustinos Andrés de Goles y el portugués Pedro de Cea. La devoción mariana de los agustinos es bien conocida y la imagen que entonces le acompañaba era una estatuilla de unos 50 cm que representa a una virgen embarazada, la Virgen de la Consolación que a día de hoy está expuesta en la Iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. La relación de los agustinos con la referente canaria, la Virgen de Candelaria, es anterior incluso a la conquista, no nos extraña por tanto que cuando los agustinos se instalaron en La Laguna crearan una de las primeras cofradías de Nuestra Señora de la Candelaria por parte de Pedro de Lugo sobrino del Adelantado y nieto de Alonso Fernández de Lugo, el viejo, fundador del convento agustino “los canarios” de Sanlúcar de Barrameda muy relacionado con los duques de Medina Sidonia. Sin embargo los pleitos con los Dominicos le relegaron su responsabilidad con la patrona a un segundo plano lo cual no estuvo exento de conflictos. De hecho dicha hermandad estuvo vigente hasta su disolución en 1572, con vinculaciones con Tejina a través del Guarda Mayor de Candelaria, Bartolomé Joven, que era cuñado de Jacome Carminatis y miembro de la cofradía de la Sangre. Apellidos como los Perdomo o los Tabares se vincularon familiarmente con los Joven. A partir de entonces la presencia agustina de origen portugués fue la mayoritaria. Procedían estos agustinos del monasterio de Nuestra Señora de Gracia en Lisboa.
La pareja de Pedro I de Portugal e Inés de Castro, reyes portugueses durante la reconquista, vivieron los últimos años en la parroquia de San Bartolomé de Coimbra, en la Ribera del río Mondego. Ciudad frontera de la conquista al musulmán, hizo de capital mientras se reforzaban la murallas de Lisboa. Coimbra es cruce de camino entre Oporto, Salamanca y Lisboa y paso obligado para los peregrinos que del sur de Portugal se dirigían a Santiago de Compostela. Las incursiones de estos ermitaños en África, que parecían rememorar sus orígenes ancestrales, influyeron de forma notoria en santos como San Antonio de Padua que sólo cambió al hábito franciscano tras conocer a San Francisco de Asís. Esta influencia portuguesa la podemos comprobar hoy en día en las ofrendas frutales a San Antonio de Padua, el santo lisboeta más popular y que todos los años se lleva a cabo en Los Majuelos de Güímar.
Estos agustinos que vinieron con el adelantado instalaron el hospital de campaña, en el convento del Espíritu Santo al que llamarían Hospital de los Dolores en 1505, los cuales tenían sus propiedades en el Barranco Aguas de Dios de Tejina. Estos terrenos junto con los de Arafo (antiguamente pertenecientes a Güímar) eran los únicos terrenos de regadío que tenían estos agustinos para el cultivo de la viña de regadío tan propia del valle del Douro portugués y tan necesario para la celebración de la eucaristía. Estos terrenos fueron cedidos por Gonzalo Mexía en 1509 y los agustinos no dudaron en comenzar la devoción a la Virgen del Socorro como de igual forma hicieron en Tegueste. Esta devoción de los agustinos por la Virgen del Socorro data desde 1499 cuando se trasladó una pintura cretensa a la iglesia de San Mateo en Roma regentada por agustinos. Un aspecto curioso es que mientras en Tegueste la propiedad continuó siendo de los Agustinos, la de Güímar fue cedida a la Concepción.
En 1527 Hernando Díaz solicita suelo para la creación de una capilla junto a la que era de Los Llarena (Los Remedios) bajo la advocación de San Bartolomé. Esta capilla se situaba en frente de la Cofradía de La Candelaria y a través de ella se abrió la puerta lateral hacia la calle de san Agustín y la de Los Molinos actual calle Núñez de la Peña que le comunicaban con el camino en peregrinación hacia Candelaria.
Por aquella época agustinos mallorquines y portugueses competían por la evangelización en tierras africanas. Mientras el adelantado llevaba a cabo racias en la costa africana, los agustinos llevaban instalados en esta costa más de un siglo. En una de estas incursiones victoriosas que el adelantado llevó a cabo en 1525 cogió prisionero al alcaide de Tagaost y a 80 miembros de su séquito que los mantuvieron prisioneros en La Laguna. Tagaost era entonces un importante enclave africano centro de caravanas que unían a Tombuctú con las costas mediterráneas.
En cierta ocasión el alcaide africano vió a dos agustinos a los que quiso venerar, porque en su tierra se encontraba un santón momificado con el mismo hábito que era lugar de peregrinación. Interesado por lo que narraba el Alcaide, el Adelantado no dudó en enviar a una comisión para verificarla. Hoy en día sigue siendo un lugar de veneración de los musulmanes del lugar. Los padres Agustinos se adelantaron a describir los hechos que parecen entre sus orígenes ermitaños, no dudando en decir que se trataba del padre Tadeo que había pertenecido al convento agustino de La Laguna. Sin embargo, las fechas no coinciden y otra teoría dice que el fraile momificado se trataba de algún fraile mallorquín llamado Bartolomé dada la cercanía de Tagaost al puerto de San Bartolomé africano. Recientemente se ha identificado la población de Tagaost que había desaparecido en las arenas del desierto, pudiéndose situar el Puerto de San Bartolomé a la desembocadura del río Asaca que como bien decía Viera y Clavijo solo distaba 19 leguas de Fuerteventura.
La excursión que realizamos nos ha permitido constatar la cercanía a la que se encontraba las propiedades agustinas de la costa de Tejina con el monasterio del Espíritu Santo. Dicha costa tenía un puerto de San Bartolomé con un evidente valor estratégico tal y como lo describía Leandro Torriani y con una conexión al otro puerto de San Bartolomé, el africano. De igual forma también pudimos constatar la devoción mariana de estos agustinos, con la virgen de Gracia, o la del Socorro o con la referente Canaria de la Virgen de Candelaria, tal y como pudimos comprobar con la antigua pila bautismal de San Blas que podría ser la que se encuentra en la actualidad a la entrada de la Iglesia del Socorro. Esta devoción mariana ha estado presente en las fiestas de Tejina desde tiempo inmemorial, desde la novena de San Bartolomé coincidiendo con el 15 de agosto, día de la Asunción, como con el descanso de la fiesta grande el 25 de agosto día de San Luis Rey de Francia que según Primo de la Guerra era costumbre ir a las propiedades de los Padres de La Candelaria (predicadores) de Jover a darse un baño a la mar. Todas estas fechas marianas concluían un mes después con la octava de la fiesta de San Bartolomé en honor a la patrona de Tejina, la Virgen de la Encarnación, la verdadera fiesta devocional con historia, la Natividad de la Virgen María que nueve meses antes originaría la devoción a la Virgen de la Concepción. En este contexto se construye 10 años después la ermita de San Bartolomé de Tejina, En agosto de 1536 se llevó a cabo el contrato entre los hermanos Hernán y Vicente Gómez, hijos de Asenjo Gómez con el carpintero Francisco Hernández por la que se comprometía este último a terminar la techumbre de la ermita antes del 24 de agosto. Esta ermita de San Bartolomé de Tejina, daría nombre al puerto actual de Bajamar y Punta del Hidalgo, como puerto de San Bartolomé .
miércoles, 28 de agosto de 2019
Tejina, cruce de caminos
Un año más celebramos la fiesta de
nuestro santo patrón, San Bartolomé, una devoción temprana heredada del
medieveo. Tejina, tiene por ello más de 500 años de una historia que requiere
ser rescatada, interpretada y sobre todo divulgada.
Sin duda nuestra realidad física
siempre nos condicionó. La rotación de la tierra se imponía y escogimos el
camino lateral, el que nos llevaba de oriente a occidente, utilizando a nuestra
estrella sol como principal señuelo. Es el camino natural, el que buscaba los
nuevos pastos, el sustento. De esta forma se creó el Camino de Santiago sobre
las piedras de otro más antiguo que veneraba las estrellas del Finisterre, origen
de lo que hoy conocemos como Europa. Sobre ese camino se plantaron árboles para
dar sombra al caminante y sobre sus raíces surgieron nuevas obras de madera y
piedra que jalonaron y dieron vida al camino.
Nuestra realidad insular es algo
diferente y el camino natural nos lo impusieron los vientos alisios, aquellos
que permitían el tornaviaje y nos unía a nuestras islas hermanas, Cuba y Puerto
Rico. Tenerife y Cuba formaron parte de dos extremos de una misma ruta que
acercaba tres continentes. Sus puntos de aguada dieron lugar al Camino de San
Bartolomé en la época dorada de iberia, aquella en la que yendo Portugal y
España de la mano, al Atlántico recibía el sobrenombre del “Mare Clausum”, el mar cerrado, en el
imperio donde nunca se ponía el sol.
Si los caminos de este a oeste constituyeron el camino natural los que unen el norte con el sur se me antojan los aventureros, los que tomaron Cook en su búsqueda del polo norte o Livinstong para adentrarse en el África profunda. Unos y otros, ésos caminos terminan confluyendo y en sus cruces, allí donde el árbol lograba enraizar, surgiría la civilización que siempre necesitó grandes dosis de pragmatismo que le evitasen tomar los senderos que conducían al abismo. Tejina, a igual que Canarias, cruce de tres continentes debió de estar destinada a grandes logros como lo fueron Singapur o Estambul y pese a ello, caímos sumidos en un estancamiento sin parangón. Fueron nuestras diferencias muchas de ellas inducidas desde la metrópoli las que nos desgastaron hasta el astío. Conocer la historia nos permite alejarnos para tener una panorámica más global y poder entender nuestra existencia. Desconocerla, por el contrario, nos convierte en carne de cañón de manipuladores y falsos profetas.
Si los caminos de este a oeste constituyeron el camino natural los que unen el norte con el sur se me antojan los aventureros, los que tomaron Cook en su búsqueda del polo norte o Livinstong para adentrarse en el África profunda. Unos y otros, ésos caminos terminan confluyendo y en sus cruces, allí donde el árbol lograba enraizar, surgiría la civilización que siempre necesitó grandes dosis de pragmatismo que le evitasen tomar los senderos que conducían al abismo. Tejina, a igual que Canarias, cruce de tres continentes debió de estar destinada a grandes logros como lo fueron Singapur o Estambul y pese a ello, caímos sumidos en un estancamiento sin parangón. Fueron nuestras diferencias muchas de ellas inducidas desde la metrópoli las que nos desgastaron hasta el astío. Conocer la historia nos permite alejarnos para tener una panorámica más global y poder entender nuestra existencia. Desconocerla, por el contrario, nos convierte en carne de cañón de manipuladores y falsos profetas.
La leyenda aurea nos describe como
San Bartolomé y San Agustín iban de la mano. Fue San Ambrosio el que convenció
a San Agustín para que abandonase sus tendencias maniqueas y el que le
comentaba que sólo San Bartolomé equiparaba en importancia a San Pablo.
A ambos santos nos lo encontramos en
Londres en la rivera del río Thámesis y de la mano de los agustinos de la
iglesia de Gracia en Lisboa llegaron a la Iglesia San Agustín en Laguna. Las
tierras de los Llarena y de los Grimón, en la confluencia de los barrancos del Infierno con Las Cuevas sirvieron a los
Dominicos para erigir una ermita con un santo de su devoción, San Gonzalo.
Hacia la costa tenían en cambio los agustinos su particular huerta en Tejina
bien irrigada con las Aguas de Dios y cerca del Puerto de San Bartolomé.
Este trayecto de Lisboa a La Laguna
lo siguió también Leonardo Torriani, el principal ingeniero de Felipe II. En
plena preparación de la guerra contra el Inglés fue enviado para reforzar
nuestras defensas sin recibir la colaboración requerida por parte del Concejo lagunero.
Así, algo desorientado instaba al Cabildo que hubicara la situación del puerto
de San Bartolomé al comentar que le había llegado rumores de que “entre la punta del Ydalgo y la de Naga ay un
puerto o plaia de la Madera a donde con mucha facilidad y bonanza puede
desembarcar mucha jente de golpe y venir marchando a esta Ciudad …” Quien
sabe si fruto de esa desorientación confundió el nombre de la ciudad a la que
denominó San Bartolomé.
La tradición ermitaña de los
agustinos les había hecho aventurarse por tierras africanas con anterioridad a
su asentamiento en Canarias. Allí se mantienen, a día de hoy, los restos
venerados de Bartolomé el santón agustino ya descritos por diferentes
historiadores, en la ribera del río Assaca que como bien decía Viera sólo
distaba 19 leguas de Fuerteventura.
Las arenas del desierto se prestan a
estas historias en la que se entremezcla la realidad con la ficción pero hacer
desaparecer bajo las mismas una población de 30.000 habitantes como era la de
Tagaost se me hacía muy dificil de entender. Fueron los funcionarios consulares
españoles que aún mantenemos en el Aiún los que me facilitaron la labor de
búsqueda. Lo que no esperaba encontrarme era parte de nuestra historia, la del
Sahara Español, congelada en el tiempo donde el color de banderas andalucíes sustituían
el blanco original y donde un francés muy
internacional, Antoine de
Saint-Exupéry adquiría
el mayor protagonismo. El piloto del “Principito”, ese que se instaló en Punta
de Juby porque durante un tiempo trasportaba el correo siguiendo la ruta
Tolouse-Tetuán-Sahara-Senegal, comenzó su carrera literaria en esos parajes y
es el mejor ejemplo de que esos cruces de camino, esas rutas de norte a sur, se
han perpetuado a lo largo de los siglos. Tejina no haría mal recordando una de
sus frases más reconocidas
"No se ve bien
sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos"
viernes, 23 de agosto de 2019
LOS CORAZONES DE TEJINA, 200 años de una devoción ancestral
Hace 60 años, Don Adolfo González Rivero
fue entrevistado por el periodista Vicente Borges en su vivienda de Tejina.
Fruto de esa entrevista se publicó un artículo en el periódico La Tarde del 13
de agosto de 1959, bajo el título “Tejina, religioso y agricultor” en él se describía a los dos principales iconos del
pueblo, la Virgen de Dolores que entonces se atribuía a Luján y los Dos
Corazones como la principal manifestación popular de ofrenda a San Bartolomé
por los bienes recibidos. Tres años después don Adolfo o “Adolfo el Tejinero” ,como
se le conocía en resto de la isla, fallecía a los 79 años de edad recibiendo
las exequias en su misma vivienda tejinera tal y como siempre manifestó que era
su deseo. Esa casa solariega situada
enfrente de la iglesia, que antaño perteneció al párroco Santiago Raymond
Quintero y Estévez, siempre sirvió como lugar de reuniones decisorias de los
intereses del pueblo como las que se mantuvo con el alcalde de Santa Cruz García
Sanabria, cuando se decidía la segregación de Tejina del ayuntamiento lagunero. Leer con detenimiento el
artículo nos revela su deseo de que determinados aspectos que conocía por
tradición familiar fuesen recogidos para la posterioridad. Él manifestaba
claramente que los corazones de Tejina cumplían ese año 140 años de historia,
lo que situaba sus orígenes en el año 1819, el mismo año de la creación de la
Diócesis Nivariense. Don Adolfo era concuño de Leoncio Rodríguez y por tanto
un buen conocedor de la prensa mediática, de esta manera Vicente Borges relataba que aquella era una
charla con un viejo caballero que de
igual manera que era capaz de enseñarle a un mozo como se “agarra” en un terrero
de lucha también le podía enseñar cómo escribir una crónica con sal y pimienta.
Esa vinculación con la prensa se remontaba, a igual que los Corazones, a la
época de su abuelo Tomás González
Rodríguez, alcalde pedáneo, primo y vecino del senador don Gregorio Suárez Morales,
compañero de revoluciones isabelinas de Pedro Mariano Ramírez, cuando los
pasquines daban paso a los diarios en la
primera prensa de hierro que llegaba a
la isla, la, imprenta La Isleña de la calle del Castillo en Santa Cruz. Adolfo González Rivero
había sido concejal del ayuntamiento lagunero en los últimos años de la
restauración borbónica, una tradición política la de los González, que había
iniciado Gregorio Suárez en 1841 cuando fue nombrado alcalde de La Laguna. Don
Adolfo fue el tejinero que en 1926, en plena resolución de la crisis canaria
por la división provincial, propició el primer intento de segregación de Tejina
del ayuntamiento de La Laguna.
Situar el origen de los
Corazones de Tejina a comienzos del siglo XIX[i] , convierten a la fiesta
en una de las expresiones populares más antiguas de Canarias que se han
mantenido con carácter de continuidad. Es una fiesta que el Catedrático de
Historia de América Manuel Hernández[ii] considera que deriva de las octavas de las
fiestas del Corpus
que acompañaban a todas las fiestas patronales como las que se daba también en
La Laguna en la Iglesia de San Agustín por el mes de septiembre. Una
celebración de octava de Corpus
nuevamente confirmada por Juan Luis Herrera y Miguel López (artículo en prensa )[iii] que ya se llevaba a cabo
desde al menos dos siglos antes [iv]. La
complejidad que han adquirido los corazones de Tejina en comparación con otros
de características similares como los de Güímar o los del Sauzal[v] sólo lo explica un proceso de mejora
continua buscando la perfección de las formas y reafirmando su esencia a lo
largo del tiempo.
La iglesia de la
ilustración, al querer dar más rigor a los actos litúrgicos, sacó del interior
de las iglesias estos actos de ofrendas frutales que se venían haciendo desde
antaño en Tejina. En nuestro caso adquirió el formato de tablero y
probablemente la tradición mariana propia de los frailes agustinos le dieron la
forma de corazón.
Es en este contexto temporal del siglo XIX y espiritual, tanto mariano como
sacramental es en el que creemos deben interpretarse los corazones de Tejina.
La fiesta del Corpus,
la fiesta del pan
y del vino como cuerpo y sangre
de Cristo es un aspecto más del sincretismo de religiones, de fusión de
culturas que tienen origen en otra fiesta pagana de exaltación a la vida.
La exaltación romana de la vegetación la podemos contemplar en el Ara
Pacis, el altar que Octavio Augusto construyó tras conseguir la Paz Romana. su
decoración mayoritaria a base de plantas que llega a cubrir las dos terceras
partes de su estructura [vi]. Para los romanos los vegetales era mejor manera de representar el resurgir
de la vida tras la incertidumbre del invierno, la organización de la vida a
través de la materia inerte. La resistencia de las esporas del helecho
macho (Pteridium aquilinum) ante los
incendios las convierten en el primer ser vivo que surge tras la cenizas. Del
Acanthus central, otra planta que en verano se seca y parece resurgir tras el
invierno, parten las diferentes revolutas de apéndices de helecho. Del Acanthus
central parte también una de las pocas figuras animales, un cisne cantor en una
clara alusión a Apolo, el Dios de la verdad, el dios sol, el dios uno, al que
se le solía representar un sol radiante detrás de su cabeza.
La Iglesia protocristiana de San Clemente en Roma guarda en su interior la
evolución que tuvo esta iconografía en los primeros años de cristianismo. Las
revolutas de helecho son sustituidas por las de vid, en clara alusión a la
sangre de Cristo mientras que del Acanthus surge la Cruz de Cristo. En los
sótanos de la iglesia existe la mejor representación de la religión mitraica de
orígen oriental en la que la carne nunca se comía , en su lugar se empleaba el
pan y el vino.
Esta fiesta requería un contexto apropiado y fue cuando aparecieron las
influencias romanas con la creación de bosques artificiales y la presencia de
arcos y estructuras arbóreas. El propio Sabino Berthelot [vii] nos describe este concepto en Canarias a su paso por Güímar:
“Los árboles,
plantados simétricamente al paso de la procesión, formaban alamedas regulares y
se extendían como un laberinto por las calles adyacentes. Güímar presentaba
aquel día el aspecto de un pueblo alegre divirtiéndose en medio de jardines
recién creados por un poder mágico”
Para los romanos el bosque tenía un valor sagrado y el árbol venía a
significar la unión entre lo terrenal y lo celestial. Acebos y hayas eran los
más utilizados. El haya
o faya en su traducción portuguesa, es el máximo exponente de nuestro
monteverde, el fayal-brezal. Su presencia siempre estuvo acorde con los usos
tradicionales de la economía campesina debido a su gran capacidad para crear
masa arbórea en poco tiempo utilizándose como leña, como ramaje para alimento
y cama de ganado [viii]. La Mírica faya junto con el Brezo (Erica
arborea) dan nombre a nuestro particular bosque sagrado como en Europa lo
hace el Haya (Fagus sylvaticus) con su porte blanquecino.
El concilio de Trento
vino a reforzar las devociones sacramentales y marianas como réplica a las tesis
protestantes. En la edad contemporánea, jansenitas y eudistas se
enzarzaron en una disputa teológica que tuvo en San Agustín, un personaje de la
edad antigua, y su corazón a su principal protagonista. La celebración del
sagrado corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María se lleva a cabo el
viernes y sábado siguiente al Corpus y la copatrona de Tejina, la Virgen de la
Encarnación representa la unión física de ambos, la que da origen al gran dogma
cuando el verbo se hace carne
En Tejina dos frailes
secularizados tras las desamortizaciones uno franciscano, Pedro Linares
del Castillo y otro agustino José Nicolás del León y el párroco más duradero
(1859-1897) Eduardo Fausto de Mesa principal impulsor al culto del Purísimo
Corazón de María, devoción del Monasterio franciscano de las Monjas
Claras los que pudieron condicionar la forma final de los corazones de Tejina.
La devoción a la Virgen de Dolores se tenía en Tejina desde el siglo XVIII con
la Cofradía de la Virgen de Dolores. El auge concepcionista que supuso la bula
papal Inefalibilis Deus, dictada por Pio IX un 8 de diciembre de 1854 le
dió un espaldarazo a la devoción mariana que se había reiniciado en Tejina con
la creación de la Cofradía del Corazón de María en 1852.
Charbonneau[ix] en su estudio sobre la simbología
cristiana nos explica el significado del doble corazón al describir el corazón
de Poitou, cuna del cristianismo francés y enclave estratégico de la ruta
jacobea que une el norte de Europa con Santiago de Compostela en su ruta más
occidental. Utilizando un molde de cerero que pertenecía al notario Houdalille
describía cómo los dos brazos de corazón habían sido suprimidos para dar paso a
dos monogramas de forma antigua IHS, Ihesus y MRA, María. Para
ampliación cada uno de estos dos corazones está también representado: por el
sol el de Jesús y por la luna , el de la Virgen. Bajo los Corazones Sagrados
figura un corazón de fiel inflamado por el ardor de su piedad.
Sobre un fondo de haya
como árbol sagrado que adquiere forma acorazonada se dispone el pan en forma de
torta y la vid en forma de fruta. En
toda fiesta de Corpus un corazón representa la esencia del cuerpo mismo de Cristo.
Con esta interpretación las doce tortas del Corazón de Tejina corresponderían
con las doce llamas que aparecen dentro del corazón de Poitou y vendrían a
representar las llamas sobre la cabeza de los Apóstoles en pentecostés. La
paloma como símbolo del Espíritu Santo siempre aparece en la parte superior lo
que equivaldría al ramo de flores mientras que las siete flechas abanderadas
vendrían a representar los siete dolores de la Virgen María.
[i]
Huberto Suárez
-Hernández. Los Corazones de Tejina ¿Hacia los doscientos años del ritual?.
Programa de las Fiestas de San Bartolomé de Tejina, 2016.
[ii]Manuel Hernández
González. Los vegetales en las fiestas canarias a lo largo de la historia. El
Pajar. Cuaderno de Etnografía Canaria II Epoca. nº20 Agosto 2005.
[iii]
Oficio de
Juan Suárez Morales contenido en el archivo de Osuna, caja 101, oficios de
milicias.
[iv]
Libros de cofradías del
Santísimo Sacramento de la Parroquia de San Bartolomé de Tejina C-3.809,
C-3.810, C-3.811, C-3.812 y C-3.813 del Archivo Histórico Provincial de Santa
Cruz de Tenerife.
[vi]
Il codice botánico de
Augusto. Roma. Ara Pacis.
[vii]
Barker-Webb, P y Sabino
Berthelot. La historia la natural de las Islas Canarias.
[viii]
Maria Eugenia Arozena
Concepción, Josep M. Panareda Clopés y Albano Figueredo. El papel de la Myrica
faya como indicador de la dinámica del paisaje de la laurisilva en Canarias
y Madeira. Avances en Biogeoografia, 2016 págs. 601-610.
[ix]
Louis Charbonneau-Lassay. Estudios sobre la simbología
cristiana. Iconografia y simbolismo del Corazón de Jesús.
domingo, 28 de octubre de 2018
En busca del principio activo, el destilador real
La combinación de la medicina con la filosofía no es cosa de la antigüedad, está plenamente vigente con las llamadas medicinas alternativas o complementarias como la medicina espagírica, basadas precisamente en las teorías de Paracelso.
Si los seguidores de Galeno combinaban en la triaca, más de 50 sustancias y necesitaban hasta 12 años de maduración, los de Paracelso se afanaban en cambio en buscar la esencia de la sustancia medicamentosa. Esta forma de pensar no la obtuvo Paracelso por generación espontánea sino que otros le precedieron. De hecho los medicamentos compuestos de la farmacia galénica se solían obtener de plantas o medicamentos simples que demostraban actividad farmacológica. Estos principios activos se solían extraer utilizando agua ya fuese por inmersión (maceración), hirviendolas (cocción) o añadiendoles agua hirviendo (infusión).
Aunque la destilación o “arte separatoria” llegó a ser importante, su eficacia no se consumó hasta el siglo XIV coincidiendo con el desarrollo de la industria del vidrio y la profusión del uso de alcohol. Se le atribuye al catalán Johannes de Rupescissa (1300-1365) el iniciador de tales técnicas con su libro “Consideraciones sobre la Quintaescencia” pero el gran desarrollo surgió con el alquimista alemán H. Brunshwig (1450-1512) y su obra el “Liber de arte destillandi de simplicibus” en donde describe sistemáticamente los aceite esenciales, su destilación y extracción de las plantas que lo producen, y de indicaciones sobre sus aplicaciones farmacológicas. Esta fue la situación que se encontró Paraceslo (1493-1541) y sus seguidores iniciadores de la iatroquímica o química médica que representó la transición entre la alquimia y la química. Libavius (1550-1616) alumno de Paracelso escribe Alchemia (1593) al que se considera el primer texto de química. Libavius define al alquimia como “El arte de perfeccionar los precipitados y extraer esencias puras de los cuerpos mezclados por medio de la separación de la materia”.
La destilación pretende la separación de unos líquidos de otros en base a sus diferente puntos de ebullición y se le atribuye a un alquimista florentino del siglo XII Tadeo Andreotti (1210-1295). La destilación es a día de hoy una técnica tremendamente importante tanto a escala de laboratorio como industrial. El siglo de oro español, con Felipe II como rey, contribuyó en gran medida a su desarrollo disponiendo el monasterio de San Lorenzo del Escorial del laboratorio de destilación más importante de la Europa renacentista.
La leyenda negra sobre el catolicismo exacerbado de Felipe II ha dejado de lado su especial relación con la alquimia, la destilación y el paracelsismo. Esta demostrado que entre 1557 y 1559, durante su estancia en los Países Bajos la secta de los Charitatis trabajaron a su servicio en los ensayos alquímicos, construyéndose los “hornillos” necesarios. La práctica regular de las destilaciones se efectuó tempranamente en los jardines de Aranjuez y José de Sigüenza narra en la Historia de la Orden de San Jerónimo (1605) como el laboratorio de destilación fue construido por iniciativa personal de Felipe II, hablando con admiración de sus 11 habitaciones, “con que se hacen mil pruebas de la naturaleza y que con la fuerza del arte del fuego y otros medios e instrumentos descubren sus entrañas y secretos” utilizando toda la experiencia medieval de los monjes sobre plantas medicinales y de otra índole. Está descrito por ejemplo cómo se utilizaban el betún para calafatear los canalillos de la construcción del Monasterio del Escorial. El médico Juan Alonso de Almela describió los tres principales aparatos. El primero que disponía de 26 vasos de vidrio estaba diseñado para obtener la quintaescencia. El segundo o torre filosofal era el principal instrumento para destilar aguas de toda clases. En 24 horas se extraía más de 200 libras de aguas destiladas de las hierbas que se colocaban en ellas. El tercer aparato era el más importante, ideado por Diego de Santiago (1537-1590) que fue la personalidad científica más destacada que publicó hacia 1588 su “Arte separatoria y modo de apartar todos los licores, que se sacan por vía de destilación para que las medicinas obren con mayor virtud y presteza” en el que describía, entre otros, un destilatorio de vapor de su invención que conseguía destilar hasta 90 libras por hora. El aparato consistía en una caja compartimentada en la que se colocaban los vasos de vidrio y por la que circulaba el vapor de agua. Ya recomendaba entonces que los vasos debían ser de vidrio y boca ancha y de fondo no redondo para evitar los precipitados. Se tendría que esperar a 1861 a que Richard Emil Erlemeyer (1825-1909) inventase uno de los instrumentos más utilizados en el laboratorio el matraz Erlenmeyer.
domingo, 21 de octubre de 2018
Venenos, antídotos y panaceas
Fieles al principio de Paracelso que dice que es la dosis lo que hace al tóxico los boticarios eran sabedores que todo veneno es simplemente una sustancia farmacológicamente activa y se esforzaron en encontrar derivados que redujese su carga de toxicidad. En el caso del antimonio lo encontraron con los derivados orgánicos como ocurrió con el tártaro al que llamaron tártaro emético y de veneno pasó a convertirse en antídoto. Con posterioridad se comprobó que era peor el remedio que la enfermedad y nuevamente entró en desuso. El producto que se lleva la palma en este sentido de doble uso es sin duda la triaca de Mitrídates que de veneno pasó a convertirse en antídoto e inclusive en panacea universal.
El auge que supuso el reino de Ponto (Mar Negro de Turquía) de Mitrídates VI (132-63 ac) le hizo enfrentarse a la República de Roma lo que provocó su destrucción. El temor que siempre tuvo al envenenamiento le hizo probar todo tipo de antídotos a lo largo de su vida. Cuenta la leyenda que tras su derrota con Pompeyo el Grande tuvo que suicidarse a espada ya que ningún veneno le hacía efecto. Esta información fue recogida por los romanos convirtiéndose en el elixir de Nerón, un brebaje que contenía multitud de productos pero que sus virtudes no las tenían en su contenido sino en la forma de prepararla. Andrómaco, médico de Nerón, modificó su composición y sustituyó el lagarto por la víbora, añadiéndole opio y otros minerales, surgiendo la Theriaca Andrimachi o triaca un brebaje mejorado de la del Rey de Ponto. Necesitaba 40 días para madurar y tenía más de 40 ingredientes como el zumo de acacia, cardamomo, hojas secas de rosa, gotas de amapola, resina de trementina, bálsamo de la Meca, cobre, betún, etc. Galeno nuevamente lo mejoró, ahora necesitaba 12 años de maduración y más de 50 sustancias.
La triaca entró en Europa a través de dos vías la Bizantina y a través de la influencia árabe de España.
La triaca gozó de siglos de prestigio y de antídoto pasó a convertirse en la panacea universal puesto que la lista de dolencias que curaba era tan larga como la de ingredientes. Se podía consumir tanto por vía oral con agua o vino, como por vía dérmica en forma de emplastos, inclusive en el ojo. Durante el Renacimiento la triaca se hizo tremendamente popular adquiriendo gran prestigio la elaborada en Venecia que llegó a ser exportada. Su uso se prolongó hasta bien entrado el siglo XVIII.
Cuando la triaca no era efectiva se responsabilizaba directamente al fabricante y los boticarios eran reprendidos, por lo que llegó a exigirse una fabricación en público lo que con el tiempo se convirtió en unas buenas prácticas de elaboración y a la edición de las Farmacopeas que han llegado a nuestros días. Desde el siglo XVI la regulación vía inspección de la fabricación estaba en vigor a través de los colegios, una organización gremial de las profesiones sanitarias.
Los boticarios de Florencia publicaron en 1498 la que se considera primera farmacopea europea en el sentido moderno (unidad política específica), le siguieron otras como la de Barcelona (1535) o la de Nuremberg (1546).
La actual farmacopea española es derivada de la Matritense (Madrid) que fue elaborada en tiempos de Felipe V (1734) por la Real Academia Médica Matritensis una entidad que se había formado a partir de las primeras tertulias de la botica de José Hortega en la calle Montera de Madrid. El Real Tribunal Protomedicator encomendó al Real Colegio farmacéutico de Madrid a imprimir la obra. Hay constancia de que ya en 1735 se preparaba la Triaca por parte del Colegio de Boticarios de Madrid y en el estatuto I del Colegio se establecía:
“El fin primario, é Idea géneral del Colegio de Boticarios de Madrid, será el cultivo, y adelantamiento de la Pharmacia, Chimia, Botanica, é Historia natural; para lo cual se formará un Jardín Botánico, y un Elaboratorio Chimico, donde públicamente se hagan todos los años por sus Colegiales, un curso de Operaciones Chimicas, y otro de Lecciones y Demostraciones de Plantas y Drogas Exoticas ….”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




















